

Siempre me pregunté de qué pasta están hechos los políticos. Y también me pregunté que les motiva, induce, inspira, influye, ocasiona, origina, determina o impulsa para meterse a políticos.
He conocido a unos cuantos políticos, algunos ya llevaban años en el “oficio”, otros estaban empezando.
Aquellos que tenían ya cierta antigüedad en el “cargo”. ¡¡¡¡Guauuu!!! ¡¡Cómo hablaban!! ¡¡¡Que frases más bonitas!!! Era fácil caer en esa especie de hipnosis cerebral, pero cuando despertaba, me preguntaba: Bueno y al final ¿qué es lo que quiso decir? No entendía nada de lo que dijo, aunque sonara bonito. Llegaba a dudar de mi mismo y llegaba pensar que era una persona que no estaba a la altura de ellos, pues mira que “con lo clarito que habló y que yo no le entendiera….¡vaya!.”
Claro que con el paso de tiempo, te das cuenta de que en la mayoría de los casos, dicen y dicen cosas tan bonitas que hasta uno mismo quiere creérselas, pero también sabe que saliendo de un político es un querer y no poder.
Tratan de convencernos y, ¡¡vaya que si lo consiguen!!, son como los magos con sus ilusiones.
Ahora bien, ¿qué pasa con esos políticos que son capaces de manipular, gobernar, y/o dirigir a toda una multitud? Yo les diría: ¡Chapó y Olé!. Con todo, nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada.
¡¡Ay!! El político suele empezar con fuerza, con vigor, ideales arraigados, y muy dispuesto de que podrá convencernos a todos. Pobre infeliz, poco a poco todas esas ideas tan maravillosas, se van tornando en intereses partidistas, que lo van engullendo y le van cambiando los pilares de sus ideales por los otros. Y claro, estando dentro, es difícil salir, más cuando tiene que sobrevivir, mantener una familia, pagar la hipoteca de su casa, pagar colegios, etc.
Así pues, los políticos pueden nacer, pero terminan “haciéndose”, para no decir que terminan renunciando a sus ideales. Los demás, los que somos de la multitud, nos vamos adentrando en ella, para ahogar el clamor de nuestro propio silencio.
El ideal está en cada uno de nosotros, pero el obstáculo para su cumplimiento también. Claro que contentar a todos es tarea ardua difícil. En fin, tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar.
P.D. En las fotos, el primero de ellos es José María Aznar, de niño, y expresidente del Gobierno Español. El segundo es José Luís Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno de España.


